Jueves 24 de Octubre de 2019
 

¿Dónde se fue la plata del FMI? (*)

Yo quisiera que me expliquen en qué se gastaron los 57 mil millones de dólares que le prestaron al presidente Macri. ¿Dónde están? Mis hermanos hablan, pero la verdad es que yo no sé decirles dónde se fue esa plata", dice Fabiana, una ciudadana que, como tantos, quedó atrapada en la "grieta" familiar en pleno Día de la Madre. Sus hermanos le daban la razón al candidato presidencial Alberto Fernández cuando en el primer debate le espetó a Mauricio Macri: "De los 39 mil millones de dólares que nos dio el FMI, 30 mil millones se lo llevaron sus amigos los banqueros".
Lo primero por aclarar es que de los 57 mil millones de dólares acordados con el FMI el año pasado, fueron desembolsados hasta el momento 44.867 millones, el 78 por ciento del total. La última cuota, de 5.382 millones, llegó en julio, y una parecida, a girar en septiembre, quedó en espera luego del resultado de las elecciones primarias.
De esa plata, 5.336 millones fueron vendidos por el Central por cuenta y orden del Tesoro, a un ritmo de 60 millones por día entre el 15 de abril y el 29 de agosto.
El 20 de agosto, en el marco del tembladeral post Paso, los bancos obligaron al Tesoro a que les devolviera un "préstamo repo" por 2.615 millones de dólares. Dos años atrás, los bancos habían prestado esa plata para fortalecer las reservas y ahora la reclamaron.
Pero el grueso de la plata del Fondo fue a cancelar "obligaciones del Tesoro con acreedores del sector privado no financiero". En lenguaje liso y llano, eso significa que se usó para pagar deuda ya tomada. ¿Con quiénes? Con quienes todos estos años le prestaron plata al Estado, sea en forma de Letes, Global 21, Global 26, A020 o AY24, entre tantos otros.
¿Son los amigos banqueros, como dice Fernández? Poco, la gran mayoría son clientes de los bancos, quienes de modo particular participaron de las licitaciones de títulos o lo hicieron a través de un fondo común de inversión. Esos bonos fueron venciendo y había que pagarlos.
¿Y por qué la Argentina emitió bonos? Porque gasta más de lo que tiene.
No le alcanza siquiera para cumplir con sus gastos corrientes: en 2018 le faltó el 16 por ciento de lo que necesitó. Y este año, aun con la suba de retenciones y el ajuste para llegar al déficit cero, habrá déficit primario cercano al 0,7 por ciento del producto interno bruto, unos 150 mil millones de pesos. Es un agujero que equivale al 3,6 por ciento. Pero a esa cuenta hay que agregarle el pago de los intereses, con lo cual el rojo a cubrir se estira al 30 por ciento de los ingresos.
La situación será parecida (o peor) en 2020. Una, porque hay seis meses de atraso en las revisiones de tarifas. Si los Fernández, en caso de ser elegidos, deciden no aplicar subas, será el presupuesto el que deba cubrir. A mayor devaluación, más presión sobre esa cuenta.
Dos, porque es probable que haya algún aumento de gasto inmediato, en pos de cumplir aquello de "poner plata en el bolsillo de la gente". Mayor gasto público incrementa las necesidades de financiación.
Tres, porque los mercados dan por hecho que habrá una quita de deuda. ¿Quién le va a prestar a un Gobierno que piensa no pagar?
Hay un berrinche irracional entre quienes pregonan el "derecho soberano a investigar" lo que se hizo con la plata. La Argentina es un gastador serial, y lo peor es que no tiene conciencia de que vive de prestado. Alberto no tiene para pagar la deuda ni para la diaria. Resulta que los malos de la película son los que prestaron para que la Argentina hiciera el ajuste despacito.
La Argentina se parece al comprador que odia la tarjeta de crédito que te mata con los intereses cuando no pagás todo el resumen. Es entendible el odio. Pero vos gastaste mucho y no pagaste todo lo adeudado.
(*) Laura González-Periodista bellvillense que escribe en La Voz del Interior
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El arte de negociar con ejecutivos japoneses

El mercado asiático se ha convertido en las últimas décadas en una zona económicamente muy dinámica y con una proyección a corto plazo, de transformarse en el epicentro de la economía mundial; todo ellos es porque estos países se manejan con reglas claras, se preocupan por los mínimos detalles, en donde las negociaciones tienen una duración de un año como mínimo, debido principalmente, a que buscan proveedores de largo plazo.
En la actualidad Japón, es la tercera economía a nivel mundial – después de los Estados Unidos y China – y una de las más desarrolladas en el mundo, especialmente en el sector tecnológico y automotriz; cuenta con una población de 128 millones de habitantes, con ingresos per cápita en la actualidad de US$ 38.428, con una tasa de desempleo en el orden del 2.4%, y en donde se destacan grandes corporaciones como Toyota, Nintendo, Canon, Sony, Komatsu, Nissan y Nipón Steel, entre otras.
Ingresar productos exportables al mercado Japonés es el sueño de toda empresa, pero primero debemos entender que existen “cuatro tipos de distancias” y que nos separan del país nipón: distancia cultural, distancia administrativa – política, distancia geográfica y la distancia económica. En segundo lugar debemos comprender que es un mercado muy exigente, con altas normativas de calidad, tecnología e innovación para envases, cumplimiento de los volúmenes negociados y de los tiempos de entrega de la carga pactados. En Japón, y sobre todo en el mercado de consumo masivo, la calidad es más importante que el precio. La exigencia es tan alta en este mercado, que es uno de los países con mayor grado de enfermedades mentales y de alcoholismo en el mundo.
Y por último, entender que debemos estar bien preparados e informados al momento de sentarse a negociar en Japón; es por ello, que hay que considerar ciertos antecedentes para tener una idea previa de cómo es el ejecutivo de negocio japonés y de no encontrarse con sorpresas en el camino.
Minuciosos, pacientes, sobrios, jerárquicos, protocolares y poco dados al contacto físico son algunas de las características que mejor lo describe. Si en estos momentos se encuentra preparando un de viaje de negocios al “Imperio del Sol Naciente”, trate de enviar una comitiva numerosa, (con un mínimo de una dupla) porque si va solo, “será nadie” en el país de los grupos. También es recomendable que uno del grupo asuma como jefe y el resto como los subordinados en esta comitiva, por más pequeña que sea.
Una vez en terreno japonés, vista formal – con traje – y las mujeres con vestimenta conservadora, sin muchos accesorios, y sea puntual; no debe olvidar que los rituales son muy importantes; uno de ellos es el saludo inicial, incluidas las venias (inclinación de la cabeza y tronco). El intercambio de tarjetas de presentación se debe realizar con ambas manos, cuando reciba una, léala con atención dedicándole algunos segundos y luego guárdela con mucho respeto en su agenda de apuntes (nunca en el bolsillo) y menos rayarla, porque hasta allí habrá llegado su viaje de negocios con ese potencial cliente.
Utilice el mismo estilo ceremonial de sus interlocutores para presentarse, indicando su nombre, algunos datos relevantes de la empresa y el motivo de su viaje. Al momento de tomar ubicación en la mesa de negaciones, no debe olvidar que la distribución de asientos se hace en función de la jerarquía de cada uno: mientras más alto el rango, más lejos de la puerta estará ubicado. Esta misma distribución se aplica al sentarse para comer, reservándose la mejor vista del recinto para los ejecutivos de mayor rango.
Al comienzo de la reunión de negocio, siempre es aconsejable hablar de temas generales antes de entra en materia; como por ejemplo hacer comentarios sobre la impresión que le ha causado su llegada a Japón (si es su primera vez), la similitud con respecto a la cordillera de los Andes, entre otros. Es adecuado llevar un obsequio, relacionado con Argentina y que refleje nuestras tradiciones, como un maté, vinos, artesanía, un tejido tradicional, etc.; pero nunca un cuchillo, debido a que para ellos representa el ritual del Harakiri o té verde debido a que es un acto tradicional en funerales. Los regalos se deben entregar al final de la reunión, como una forma de agradecimiento, y se deben abrir en privado.
Los japoneses son muy jerárquicos y esto expresa la forma en que se realizan las negociaciones debido a que en cada grupo existe un jefe, al cual se lo trata con mucho respeto y será él quien tenga la última palabra dentro del equipo negociador, aunque el análisis fuese realizado por todo el grupo. Esa última palabra se puede demorar, debido a que los japoneses se toman su tiempo antes de decidir. Los equipos negociadores japoneses, representan a varios departamentos de una compañía, los cuales tienden a revisar o negociar un tema ya visto; esto explica el por qué la velocidad de los procesos negociadores, es mucho más lento de lo que los países occidentales desearíamos.
Debido a temas culturales, a la derrota en la Segunda Guerra Mundial y en la actualidad, por la caída en los índices de natalidad y al envejecimiento de la población; la mujer ha comenzado a tener un rol más destacado en el mercado laboral japonés, aunque muy incipiente en el mundo de los negocios. Si usted es mujer, no espere ningún gesto de caballerosidad por parte de los japoneses (como abrirle una puerta o cederle el paso), debido a que es una sociedad muy predominante de hombres y muy machista.
Otros datos de importancia a tener en cuenta:
- No existe una formula o receta “exitosa” para negociar con los japoneses.
- Esperan que hablen algunas palabras en japonés, aunque sea el saludo.
- Odian las situaciones que no pueden controlar.
- Las grandes empresas, sólo tienen ejecutivos hombres
- Se le da tiempo e importancia a las cosas: 1º Vida, 2º Personas y 3º Negocios.
- Los menores de 18 años, tienden a vestirse y consumir como los norteamericanos.
- El bienestar del grupo es más importante que lo individual.
- Si un ejecutivo se queda callado durante la reunión, no se preocupe, está apreciando seriamente el negocio.
- El Sake, es un licor de sabor fuerte y está elaborado en base a arroz fermentado; por lo general se toma como “aperitivo” o para acompañar un plato de sushi.
- Los productos a exportar, deben ir etiquetados en japonés, muy bien empaquetados en pequeños tamaños y en pocas unidades (nunca de a cuatro).
A continuación, tipos de saludos (algunos conocidos) para que comience a practicar:
Buenos días: Ohayô gozaimasu Buenas tardes: Konnichiwa Buenas noches: Konbanwa Adiós: Sayônara Hasta mañana: Mata ashita Gracias: Arigatô
Por último recuerde, debe hacerse de mucha paciencia para poder cerrar un negocio con los japoneses, pero una vez materializado, tendrá un cliente de largo plazo.
Por Walter Gudiño MBA, Ing. en Comercio Exterior

 

   
       
 
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