Bell Ville, Jueves 22 de Junio de 2017
 

Reflexiones sobre la situación sociopolítica

Dentro de muy poco tiempo, la ciudadanía será convocada nuevamente a elecciones legislativas y en tal sentido considero que adoptar una actitud de indiferencia frente a dicho acto electoral no constituye una actitud democráticamente aconsejable, si pensamos en las significativas implicancias que el mismo asumirá para el devenir de nuestro país.
Pero tampoco lo sería  seguir insistiendo en refutar hechos e irregularidades que a esta altura de las circunstancias todos sabemos que no merecen la más mínima credibilidad.
Si  un determinado segmento del arco político ideológico sigue insistiendo en ignorar la ilicitud, la ilegalidad, la corrupción, la falsedad ideológica y otras conductas violatorias de nuestro Código Penal, considerándolas un fenómeno natural al que supuestamente deberíamos acostumbrarnos los argentinos, por más que resulten incompatibles con los valores más profundos de nuestra nacionalidad creo que ese sector lo único que puede lograr es descalificarse a sí mismo.
Porque no de otra manera podría interpretarse, por más que se trate de una contienda partidaria, los enfrentamientos con un sector político social que con engaños, chicanas, mentiras y una permanente distorsión de la realidad, disimuladas bajo el manto de un supuesto modelo nacional y popular que asumiendo en la práctica todos los rasgos de un régimen autoritario, llegó a causar tanto daño a nuestro país, dejándole un legado de corrupción cuya magnitud no registra antecedentes en los anales de nuestra historia nacional.
Y al respecto debo aclarar que estas apreciaciones no se hallan para nada impregnadas de intención política alguna y menos en un momento en que las prioridades socio políticas y económicas deben estar orientadas a solucionar los graves problemas que plantean, según las estadísticas, la existencia de casi 6.000.000 de pobres en la Argentina.
  La mayoría sabemos que la democracia, con ser el mejor de los sistemas, no deja de resultar a veces frágil y vulnerable, pues presenta grietas y fisuras, a través de las cuales suelen filtrarse para sacar provecho personal los infaltables manipuladores de la riqueza de los argentinos, en detrimento de las clases más pobres y necesitadas, y en tal sentido creo que vale más la pena luchar por una democracia más integral y representativa que permita solucionar los graves problemas de la pobreza que hacerse eco de los fingidos lamentos, de los que durante tanto tiempo tuvieron la oportunidad de hacerlo y no lo hicieron.
Pero por suerte creo que los argentinos hemos madurado, que hemos aprendido la dura lección de los populismos, del clientelismo político y de la demagogia embozada en los discursos altisonantes, cargados de falsedades, de animosidades y hasta de insidia, sin que todo esto signifique, por otra parte, dejar de contrarrestar los embates de un liberalismo que tienda a concentrar el poder y la riqueza en manos de los más poderosos y en detrimento de los que menos tienen.
  Por eso yo diría  que habría que decir: NO al Estado Benefactor, corrompido por la demagogia y el populismo. NO al Estado Liberal oligárquico, sustentado en el enriquecimiento de los que más tienen, pero un SI rotundo a una Democracia Social más integral e igualitaria.
J.E.G.

       
       
         
   
 
     
 
     
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