Jueves 10 de Septiembre
de 2020
 

Carlos Briner
“En mi vida tengo un componente muy fuerte de estar al servicio”

EL SUDESTE inaugura un ciclo de entrevistas mensuales con un reportaje al Intendente Carlos Briner. A un año de ser reelegido, destaca su relación con Schiaretti y Ministros provinciales y critica a Mauricio Macri. Opina sobre el COE, el radicalismo de Córdoba, el triunfo electoral de 2019 y su futuro: “Para ser candidato a Goberna-dor hay que tener una mente muy abierta y acor-darse del ciudadano de a pie”.

–En las elecciones de 2019 fuiste reelecto con el 70 % de los votos. En 2015, en las internas del radicalismo superaste a tu adversario interno (Ernesto Gavier) por más de 30 puntos y en las generales al candidato del oficialismo (Abra-ham Galo) por 25. ¿Cómo construiste ese liderazgo?
–Es un trabajo que fue general. Nuestra construcción se hizo de la misma manera que se está gobernando actualmente en la ciudad de Bell Ville: procurar que el fuerte sea en los barrios. Comencé a caminar la ciudad, al principio en absoluta soledad. Con el correr de los días se fue sumando gente y se encontró una resistencia muy fuerte dentro del partido. Se procuró llegar a un acuerdo interno que no se pudo lograr. Al partido radical le hacía falta un cambio profundo. En la elección interna se notaba en el semblante de la gente que fue a votar que buscaban otro horizonte para la ciudad. Después, se unió el partido como pocas veces y presenté en 2015 la primera batalla fuerte para conducir los destinos de la ciudad. Yo tenía un desafío personal muy grande, que me estresaba mucho. En esa elección de 2015 hubo una campaña muy dura que se polarizó con Unión por Córdoba.
–En 2015, había un clima de fin de ciclo.
–Sí, pero había agresiones personales muy duras que por inexperiencia las contestaba. Había muchas fibras, muchas ganas. Aprendí con el tiempo a no responder y a priorizar la gobernanza. Se llegó a la elección, se pasó airosamente, se triunfa en todas las urnas. Se gana por algo más de 25 puntos. Para gobernar convoqué a todo el partido. Después, a lo largo de los cuatro años, hubo cambios en el gabinete mientras se iba acomodando el municipio.
–¿Con que municipio te encontraste?
Era un municipio muy desordenado el que recibimos, con una alta deuda no solo económica sino administrativa, en recursos humanos, ordenamiento interno, imagen exterior y la mayor de las deudas: no podía entender cómo Unión por Córdoba dilapido casi dos décadas sin dejar un mensaje educativo. Cuando estás en esta posición debes dejar un mensaje y que ese mensaje se corresponda en los hechos.
–¿Cómo definirías el periodo entre 2015 y 2019?
–Fue un periodo de intenso trabajo, de ordenar y zurcir la ciudad –como le gusta decir a un integrante de nuestro equipo-. Nunca había sido intendente, tampoco Concejal, sí era un militante de 25 años en política, siempre me mantuve dentro de la Unión Cívica Radical y no claudiqué.
–¿Qué edad tenías cuando fuiste electo intendente?
–46 años.
–¿Cómo te llevas con el ejercicio del poder?
–Bien, se va aprendiendo. El ejercicio del poder cuando venís de abajo es un aprendizaje constante, de todos los días. Recién ahora, después de cuatro años y medio gobernando hemos encontrado un equilibrio entre decisiones firmes, miradas condescendientes, paciencia y por supuesto la decisión. La decisión hace que no se pierda tiempo. Estamos en un país en el que cuando perdés tiempo, perdés recursos. Y por irnos excesivamente en tiempo, perdemos grandes oportunidades. Hoy la Municipalidad tiene una capitalización importantísima gracias a que se actuó rápido.
–Cuando conversas con alguien de afuera sobre Bell Ville, ¿Qué le expresas sobre la ciudad?
–Bell Ville tiene encanto, se habla bien de la ciudad afuera. En la referencia que hacen de Bell Ville los de afuera y los de adentro, tienen una antípoda que coincide y la noté muy clarita. Llegue a escuchar hablar con tanto encanto a bellvillenses fuera de Bell Ville y a gente de afuera que la conoce. También escuche a mucha gente de nuestra ciudad que hablaba de Bell Ville en tercera persona: “los bellvillenses tal cosa”. Entonces dije: Acá hay una dicotomía muy profunda que hay que cerrar. Hablar de Bell Ville en tercera persona implica decir que los problemas son de los bellvillenses, no míos, como si yo viviera en Ucrania. Esto me preocupo mucho.
–En esa vinculación con los vecinos bellvillenses, ¿percibiste una autoestima baja, una especie de boicot propio?
–Tal vez. Creo que a Bell Ville le hacía falta un liderazgo fuerte pero que mire a la cara, que abrace y contenga, que muestre que se puede ser humilde, sencillo y eso no implica no ser firme en las decisiones. Y eso se tiene que transferir a la sociedad y a la familia. Los que tenemos puestos de conducción política debemos componer porque se llega a la tirantez de que “yo quiero esto y lo tuyo no vale”. Y lo tuyo también sirve. Todavía nos falta en ese ejercicio integrador. Yo tengo muy buen rapport con los ciudadanos, creo que ha sido un distingo en estos años.
– ¿Dialogás con referentes de la oposición, concejales o funcionarios del gobierno provincial?
–La relación con la oposición en Bell Ville es normal, habitual, mínima e indispensable, no es una relación demasiado abonada, pero no lo es porque desde nuestra visión vemos que estamos haciendo un esfuerzo tremendo en estos momentos por llevar adelante este barco y se reciben mayoritariamente críticas. No así del Gobierno provincial, de las esferas superiores que tienen muy claro cómo se gobierna.
–¿Hablás con Ministros?
Sí, es una relación eximia la que tengo con Ministros y con el Gobernador.
–¿A algunos justicialistas le sorprende el vínculo con el Gobernador?
–Les sorprende muchísimo. Es muy triste que sorprenda algo que debiera ser corriente, porque la gente tiene derecho a elegir Intendente, Gobernador y Presidente más allá del signo que tengan. La gente tiene derecho a hacer el combo.
–¿Compartís con Schiaretti el mismo electorado?
En una parte lo compartimos, está clarísimo. Te diría en un 60%. Creo que hubo muchos radicales o filos radicales o gente que piensa en sintonía con esta gestión que vio en Schiaretti un buen gestor a nivel provincial. Quedó claro en las urnas. Compartimos un electorado que ve muy bien la buena relación.
–En ese sentido, ¿te sorprendió la diferencia que hubo en la última elección con el candidato del justicialismo Iván Vieyra?
-El margen fue histórico, casi 50 puntos de diferencia. Nosotros esperábamos triunfar nuevamente porque habíamos hecho una gestión muy esmerada y nunca perdimos el contacto con la gente. La primera gestión fue todo un proceso de aprendizaje. Encontramos una ciudad difícil, con gente preocupada, acostumbrada a un ritmo de vida o a hacer las cosas de una determinada manera porque no hubo orden. Unión por Córdoba estuvo 20 años donde no hizo docencia y eso es imperdonable en un Municipio. Hubo mucho desapego entre lo que se hacía como gestión y lo que se le transmitía a la gente.
–En 2015 y 2019, tanto a nivel provincial, nacional y local los candidatos oficialistas se repitieron (Schiaretti, Macri y Briner). Esa triada, que ganó por diferencias elevadas y novedosas respecto a elecciones anteriores, ¿tiene cosas en común?
–Sí. Nos llevamos bien porque es algo que elegimos que sea así. Obviamente, yo no promoví el voto por el gobernador Schiaretti -incluso lo enfrenté- pero lo respeté y el me respetó. Ese respeto se mantiene más allá de discrepancias lógicas. La relación de respeto es mutua. Mantener ese electorado es un desafío grande para ellos y nosotros.
–¿Te sorprendió que Iván Vieyra sea el candidato de Unión por Córdoba?
-Sí, me sorprendió y llamó la atención pero son decisiones dentro del justicialismo que es un partido que tiene una amplitud de espectros importante y es su concepción así. Diferente a nosotros, que si apoyamos a Macri pero tuvimos un Congreso partidario donde por mayoría se aprobó que íbamos a integrar Cambiemos. Nos fue muy mal, Bell Ville fue una ciudad poco considerada por Macri.
–¿Macri perjudicó a Bell Ville?
–No, no la perjudicó. Macri no la escuchó lo suficiente. Cuando digo Macri, digo su gestión.
–¿Qué había para decirle a esa gestión?
–Había para decirle que acá, en todas las elecciones, Macri siempre se llevó los mejores resultados de la Provincia de Córdoba. Se dio mucho por Macri y costó mucho llegar a determinados lugares. Se llegaba hasta un punto y todo se paraba. En el macrismo había un desorden interno que llamaba la atención.
–¿Qué rol cumplió el radicalismo en Cambiemos?
-El radicalismo fue un convidado de piedra en Cambiemos, creo que fue un error que no hay que volver a repetir. No digo no seguir conversando con la gente del PRO, porque hay gente muy buena y valiosa, pero la relación de fuerza tiene que ser totalmente a la inversa. Quedó claro que fracasó. A quienes ellos tildaron y apuntaron defectos le terminaron entregando el poder.
–A vos te recibió Macri después de la elección local del año pasado.
–Me recibió, pero la vida no es solamente gestos. Los gestos son para la prensa, para que la gente vea una foto. Por supuesto que los gestos en política valen, pero si no hay hechos pasa el tiempo y te echan. Es así de simple.
–El gobierno de Macri coincidió con la presencia nacional de Bell Ville como Capital de la Pelota Fútbol, en medio de una crisis muy grande del sector.
–Sí, internacionalmente el escenario fue desfavorable para la mano de obra argentina porque no se puede competir con el sudeste asiático porque manejan otros valores de sueldos e insumos. ¿Qué hicimos ante eso? Dijimos: vamos a lo que es posible. Nos contactamos con CAFABA (Cámara de Fabricantes de Balones y Afines) y nucleamos, incluso, a los fabricantes de la provincia de Buenos Aires. Llegamos al Directorio de YPF y al encargado del programa Serviclub. Nos reunimos y les pedimos que nos tengan en cuenta.
–Sin embargo, la política económica del gobierno de Macri los perjudicó.
Sí, fue desfavorable para ese sector, y esta política actual todavía no se sabe cómo viene, pero no viene bien. Ahora estamos en una crisis sanitaria, social y económica creciente que lamentablemente no se puede medir.
–Participaste de una reunión por Zoom con legislador Dante Rossi, crítico del macrismo; y el sector de la UCR de Córdoba que lideras tiene un acuerdo con Sappia (Presidente de la Convención Nacional del radicalismo), que es cercano a Ricardo Alfonsín, designado Embajador en España. ¿Qué lugar consideras que debe ocupar el radicalismo?
–En realidad, los principios de Yrigoyen son los mismos y van a seguir siendo los mismos dentro de 100 años: ser buena gente, buscar el criterio de oportunidad, gobernar para la gente y para los distintos sectores, haciendo hincapié de abajo hacia arriba sin dejar de lado la empresa que tiene el rol de dar trabajo. Los Estados no pueden solos. La concepción del radicalismo es social y democrática. Yo me veo ahí, y no es casualidad que esté con Sappia.
–¿Qué te parece la posición de ese sector con el gobierno nacional actual?
–Creo que no es del todo lejana. Por supuesto, no compartimos cuestiones que tienen que ver con los manejos verticales, de exigencia, de imposición. Eso no nos gusta porque somos democráticos, pero compartimos algunas políticas sociales. El peronismo se ha nutrido históricamente de bases sociales del radicalismo. En este espacio partidario, nuestro límite son lo que están pintados de otro color que desdibujan nuestra bandera. Algo tiene el radicalismo que hay que despertarlo, mostrarlo y ponerlo en la mesa.
–¿Cómo es tu relación con Ramón Mestre?
–Normal, de diálogo. Tuvimos una buena relación cuando compartimos la candidatura. Él me invitó a ser su candidato a vicegobernador. Días antes se había conocido una encuesta donde aparentemente yo tendría la mejor imagen de todos los intendentes de la provincia. Para mí fue un honor representar a la Lista 3. Puse todo a sabiendas de que perdíamos.
–¿Imaginabas que el radicalismo de Córdoba se iba a partir?
–Sí, porque ya se venía dando la bendición de Macri al gobernador Schiaretti. Eso era una cachetada para nosotros. No estábamos gobernando nosotros. El radicalismo le hizo de mucho más que de sustento y de sparring al PRO para que puedan llegar en el 2015 a la presidencia de la Nación.
–¿Tu lectura es que el macrismo partió al radicalismo para que gane Schiaretti?
–Macri y Carrió fueron unos divisores claros, pero hubo divisores de abajo también. De acá permitieron que se divida.
–En esta función de construcción de un liderazgo provincial, ¿Qué estrategias tenés en mente para volver a unir a tu partido y para que sea una fuerza electoral competitiva?
–Hay hechos concretos. Primero, mantener la gobernanza de esta querida ciudad, a este ritmo y con esta dedicación. Hacerlo bien, lealmente, con reflejos para no perder. Y lo segundo es componer dentro del partido un espacio político que invite a todos a pensar. Por eso se me ocurrió el 18 de enero de 2020 juntarnos en Cruz del Eje en el aniversario de la muerte de Illia –que es mi ídolo político- a debatir entre radicales. Ahí surgió el “Proyecto Cruz del Eje” que luego se llamó “Grandeza Radical, desde el interior hacia la capital”. Hay que contener a todos los sectores internos que quieran venir a dar una opinión. Hasta la línea de irse con el PRO llegamos. ¿Significa que no vamos a ir con el PRO? No, significa que vamos a poner de pie al partido y tenemos derecho a que nadie se meta.
–¿Crees en un frente?
–Por supuesto. Pero no creo en repotenciar al partido radical que está bastante venido abajo adentro de un frente porque nos van a comer lo que nos queda. Esa hipótesis ya fracasó. Quiero que volvamos a poner fuerte al partido y después conversar para el 2021 y 2023.
–Este año hubo muchas manifestaciones, la última -realizada el 17 de agosto- fue la más concurrida. ¿Participaste?
–No, no participe porque soy el Intendente de todos los bellvillenses piensen como piensen. Como intendente, la tónica fue si-empre la misma: la ciudad de Bell Ville es una ciudad libre para manifestarse dentro del marco de respeto a las instituciones.
–¿Adherís a alguna de las consignas que se escucharon no solo en esta ciudad sino también a nivel provincial o nacional?
–Yo adhiero a la gobernanza democrática. Esto significa que funcionen todas las instituciones. A nivel nacional al parlamento le costó mucho tiempo arrancar y ahora arrancó a medias. La crisis sanitaria hace de traba, pero no podemos por esta crisis frenar las instituciones del Estado. La justicia demoró muchísimo en arrancar. No podemos frenar el normal movimiento de la democracia y del país. No hace falta adherir a una protesta por esto, hace falta decirlo y manifestarlo como lo hice con el gobierno provincial con la ley de jubilaciones que me pareció una barbaridad que no se debata seriamente y con la suficiente antelación.
–¿Qué te generan expresiones como las que se vieron en algunos lugares del país?
–Acá no es contra nadie en especial, la sociedad está mal producto de que los Estados no están haciendo con eficacia y eficiencia lo que decía al principio: el legado y la enseñanza democrática. Vivimos en una democracia, sino cambiemos la constitución y admitamos que somos anarquía u otra cosa. La gente está mal y se va a manifestar contra cualquier monumento, idea o porque no le gustó la bandera que lleva otro sector. Pero no podemos pasar la vida en la calle manifestándonos. Yo soy un amante de la libertad, me parece que los gobiernos, tanto nacional como provincial tienen que enderezar un poquito la democracia o en todo caso si con algo no van, propongan la salida del sistema. Hay que sincerarse.
–¿Consideras que estás manifestaciones ponen en escena que salir del sistema es una alternativa?
–Yo soy democrático y brego por la libertad. Si salimos del sistema perdemos una República magnífica plena de recursos humanos y naturales.
–¿Hay riesgos de salir del sistema?
–Creo que no. Mayoritariamente la sociedad no quiere salir del sistema. A la gente que hoy protesta no se la contiene, no se la trata como se la debe tratar.
–¿Dónde te ves el año que viene?
–Si Dios quiere en este sillón, como Intendente.
–¿Y en 2023?
–Falta mucho. Me veo terminando de la mejor manera que me sea posible la gobernanza de la ciudad y decir: “Pasé por Bell Ville y di todo lo mejor que pude”.
–“Pasé por Bell Ville”, ¿Quiere decir que te imaginas en otro lugar?

–Sí, porque no puedo ser reelecto. Mucha gente me pide que siga pero no voy a forzar una reforma de la Carta Orgánica Municipal.
–¿Se pensó en alguna oportunidad reformar la Carta Orgánica?
–No, y no lo estoy considerando. Hay un equipo sólido a mi lado que me acompaña.
–Entonces, el candidato del oficialismo va a salir de ese equipo.
–Estamos evaluando de donde va a salir la mujer o el hombre que represente a este modelo de gestión, que tiene cinco o seis políticas de estado que se logaron ir haciendo fuertes. Es una gestión limpia, transparente, rápida y eficiente. Creo que la sociedad se merece continuar con algo así.
–¿Te gustaría ser Gobernador?
–Sí, me gustaría pero hay un tramo muy largo. Para ser Gobernador hay que seguir recorriendo toda la provincia y manteniendo muchas relaciones. Primero hay que ter-minar la gestión, pero ya hicimos base en muchos puertos y la nave viene bastante sólida. Para ser candidato a Gobernador hay que tener una mente muy abierta y acordarse del ciudadano de a pie.
–¿Crees que el método que aplicaste para ser candidato a intendente es aplicable a la provincia?
–Hay algunas variantes, no es un modelo extrapolable estricto. No es algo lineal, a la provincia hay que verla por sectores. El ser parte de la Mesa Provincia-Municipios, tener un vínculo muy sólido con los ministerios en Córdoba y ver su dinámica, el haber interactuado con la provincia y con mis pares intendentes ayuda a entender que hay sectores a los que tenés que ir con un mensaje y otros a los que tenés que ir directamente a contenerlos porque están desposeídos. Hay veces que el día a día te consume el tiempo que soñabas utilizar en llegar a esos lugares que nadie llega. Entonces, debes ingeniar para que lo urgente no tape lo importante y ese es otro aprendizaje.
–¿Cómo te llevas con las redes sociales? ¿Seguís los comentarios?
–No. De hecho, tuve muchos enfrentamientos al principio, en algunos fui punto y contrapunto. De las redes sociales, tengo el respeto necesario a lo que realmente tenga importancia. No a lo que es apócrifo o con nombres de fantasía. A eso no le llevamos caso.
–¿Y con las encuestas?
–No me llevo porque no hacemos. Tengo encuestas que por ahí me pasan amigos de otros sectores. No las hago porque son caras y nunca ponemos un peso del erario público para eso. La encuesta es una foto de hoy que después se vence. Esto no quiere decir que no hagamos una encuesta en algún momento determinado.
–¿Qué opinión tenés del funcionamiento del COE y su rol durante este tiempo?
–Ese fue uno de los puntos de discrepancias en estos cinco meses de crisis sanitaria –así le llamo, más allá de que el nombre correcto es pandemia-. Fue uno de los puntos de desencuentro con el COE y el Ministerio de Salud. A fines de febrero tuve una reunión de la Mesa Provincia-Municipio con el Ministro de Gobierno. Éramos 200 municipios y llegó el ministro de Salud, Cardozo y Ginés González García que estaba visitando Córdoba. Entonces le pregunte al Ministro González García: “¿El tema de China, de Wuhan, cómo estamos? Yo también soy médico y me preocupa” y dijo lo mismo que se conoció en todos los medios: “Por ahora eso está lejos”. Al otro día les dije a los Secretarios que relevemos la capacidad de Hospital, de las clínicas privadas en respiradores y camas críticas. Convoquemos a Defensa Civil. Acá hay mal olor –ya se conocía lo que pasaba en Italia y España-. Creamos la Comisión local que todavía no tenía nombre. A los 20 días explota el tema sanitario por el coronavirus y la Provincia crea el COE Central y Regional. Dispusimos que el Concejo Deliberante funcionara permanentemente por las vías que correspondan. Esto se dio desde el primer día. Fuimos la primera ciudad en establecer un COE. Desde el arranque tuvimos una iniciativa seria. Esto es final abierto, no se sabe cuándo termina y qué puede pasar.
–¿Qué opinas de la actitud del Intendente de Marcos Juárez?
–Me solidarice con Pedro Dellarosa y el pueblo de Marcos Juárez, porque eso nos puede pasar a nosotros también. Lo llamé por teléfono y propuse la reforma del COE que me valió un chisporroteo con la Provincia. Yo salgo a respaldar a Dellarosa porque fue un intendente presionado por la gente y hay que estar en el cuero de un intendente. Él es un tipo probo y de bien, después la justicia dirá si se equivocó en un poquito, en mucho o en nada.
–¿Qué reformas le propusiste al COE?
–Primero, que los intendentes seamos parte de la cadena de decisiones. Segundo, que el COE proponga una contención y una red de tratamiento y seguimiento a los enfermos crónicos y lo tercero que objeté fueron los testeos rápidos. Para mí no son fiables.
–¿Perjudicaron a la gestión esos testeos?
–Sí, hubo dos funcionarios que estuvieron 10 días parados y nos sobrecargamos de trabajo increíblemente.
–¿Cómo calificarías la actuación del Gobierno Nacional frente a la pandemia?
–Globalmente es una actuación aceptable. Tuvo momentos muy buenos y ahora se ha prolongado mucho y hay que evaluar las dos curvas: la de contagio que sube y la económica que baja. No tengo todos los elementos suficientes, pero hay que estar en la presidencia de un país en semejante crisis que es sanitaria y humanitaria.
–Te proponemos cerrar la entrevista desde tus comienzos, ¿Qué hechos te marcaron en tu militancia y en tu etapa previa a ser Intendente?
–En mi vida tengo un componente muy fuerte de estar al servicio. Tengo una mirada sana. Soy una persona con un carácter fuerte, a veces impositivo, pero estoy formado para salvar vidas. De chico amé la naturaleza, por eso no es casualidad que el medioambiente sea una política de estado. Si analizo y miro para atrás desde el niño hasta el hombre adulto que hoy está gobernando Bell Ville, hay un hilo conductor que muy pocas veces se salió de ese centro: la prolijidad en el trabajo, en el estudio, la dedicación, tratar de cumplir. Y eso tiene virtudes y errores, hay mucha autoexigencia que a veces me juega a favor y otras veces me lleva a reacciones desmesuradas que me perjudican.
–¿Quiénes influyeron en esa continuidad?
–Me formé en silencio escuchando y mirando cómo se hacían las cosas. Hasta que un día llego el momento y dije “me largo”. Ejercí durante 25 años la medicina y en paralelo desarrollé la vida política en el Comité de Bell Ville o en los de Córdoba, cuando estudiaba. A veces ni me conocían, me sentaba, escuchaba la reunión y me iba porque era tímido, y después con el tiempo hice volar esta vocación.
–¿Encontraste tu vocación cuando decidiste ser candidato a Intendente?
–Sí, y no la esperaba por ahí. En su momento, a mí me hubiera gustado ser Director del Hospital. Yo quise mucho al Hospital, lo amé. En un momento era Jefe de día de la Guardia y de la Terapia y tenía un solo sueldo que era muy bajo. Estaba solo por amor, le metía 72 horas continuadas de guardia porque no había suficientes médicos. Siempre di de mí, por eso creo que a veces estoy en condiciones de exigir, dice el dicho: “No hay que exigir lo que uno no es capaz de dar”.
Por Matías Ramazotti e Ignacio Filippi

 
               
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