Jueves 24 de Diciembre
de 2020
 

Carlos Matterson
La credibilidad de la justicia va a ascender cuando descienda el nivel de conflicto que existe en Buenos Aires

Luego de prestar juramento el pasado 30 de noviembre  ante el Presidente de la Corte Suprema de Justicia Carlos Rosenkrantz, el flamante integrante del Consejo de la Magistratura por los abogados del interior del país Carlos Matterson recibió a EL SUDESTE en su estudio jurídico. En una extensa entrevista, se refirió a distintos temas vinculados a su nueva función e hizo un repaso por su carrera política previa, su relación con Daniel Angelici y el peronismo de Córdoba.

–¿Cuántos años tenías cuando fuiste electo Senador Provincial?
–Cumplí 34 años el día que asumí como Senador. Fue el 10 de diciembre de 1993.
–Hace 27 años.
–Sí, fue la elección legislativa de medio término. En aquella época había dos Cámaras, y en el caso de Unión, cuando fue la Reforma de la Constitución Provincial de 1987 se sorteó y la elección para Senadores le tocó de medio término. La elección fue en octubre del ’93 y asumimos con Lorenzo Cortese que era compañero de fórmula en diciembre de ese año.
–Y casi treinta años después asumiste como consejero del Consejo de la Magistratura de la Nación, en representación de los abogados del interior del país. ¿Este es el desafío más importante que te ha tocado?
–Por ser un cargo nacional, de un organismo creado por la Constitución Nacional en la Reforma del ’94, podría entenderse como el más importante que me ha tocado asumir. Hay que recordar también que cuando estaba en la mitad del mandato como Senador me convocaron para ser Presidente del Banco Social de Córdoba que también fue un desafío muy importante. En ese momento era un cargo de jerarquía, junto con el Banco de Córdoba eran las herramientas financieras del gobierno. Y además, el Banco Social tenía a su cargo la administración del juego. Este nuevo cargo es un desafío muy importante por lo que el cargo en sí encierra, se trata de un organismo que fue creado para la selección de los magistrados nacionales.
–¿Y en qué etapa de tu vida te encuentra este nuevo desafío?
–Bueno, la verdad es que me encuentra en una etapa de mi vida en la que yo quizás tenía otro rumbo profesionalmente e inclusive empresarialmente, porque también estoy abocado a temas empresariales. Me sorprendió un poco la propuesta de encabezar una lista para representar a los abogados del interior del país. Antes, hay que aclarar en qué consiste este organismo, porque la gente lo tiene que entender.
–Bueno, ese era una de los puntos que teníamos apuntados para preguntarte.
–Sí, porque el común de la gente no lo conoce a este organismo y te diría que a veces muchos colegas se enteran cuando hay elecciones de las funciones que el Consejo tiene. El Consejo de la Magistratura fue creado con la Reforma constitucional de 1994 y fue parte del Pacto de Olivos. Fue impulsado por el radicalismo para poner freno a la discrecionalidad en la designación de los magistrados nacionales. Antes de la Reforma del ’94, los jueces federales y nacionales en la ciudad de Buenos Aires eran designados por propuesta del Presidente con acuerdo del Senado. Es decir, el Presidente elegía a los candidatos. Obviamente eso siempre tenía un cariz político y conllevaba un compromiso para quien era nominado.
–En definitiva, el Consejo de la Magistratura viene a mermar la discrecionalidad en la selección de los jueces, pero en cierta forma todavía hay un margen de discrecionalidad porque la última palabra la tiene el Presidente.
–Sí, pero creo que se avanzó mucho. Esto tiene un solo objetivo: la independencia del Poder Judicial, que los jueces que llegan a ser nominados lo sean por su capacidad y su mérito en un concurso de oposición y antecedentes que les da un puntaje, y después complementado por una entrevista personal que hacen los consejeros. Ahí, en ese tramo, puede haber algún tipo de discrecionalidad que entiendo también hay que menguarla, disminuirla o eliminarla porque eso no está en la ley, está en el Reglamento del Consejo y es pasible de modificación. Actualmente, hay un proyecto del diputado Pablo Tonelli –que integra el Consejo de la Magistratura en representación de los Diputados por la minoría– en ese sentido.
–En el Consejo de la Magistratura representas a los abogados del interior del país y hay otro representante de la ciudad de Buenos Aires. En otras oportunidades, dijiste que es necesario que los abogados participen de las entrevistas personales con los aspirantes a jueces. ¿Eso no ocurre?
–El Consejo de la Magistratura fue reglamentado por una ley en el año ’98. Cuando comenzó tenía 20 miembros y lo presidía el Presidente de la Corte Suprema. Ahí había cuatro abogados, cuatro jueces, dos académicos, ocho legisladores, uno del Poder Ejecutivo y el Presidente de la Corte. Ahí los abogados integraban la Comisión de Selección de Magistrados. El Consejo no solamente tiene como tarea la selección de los Magistrados y proponerle una terna al Poder Ejecutivo, sino que además tiene las facultades disciplinarias que antes la tenía la Corte. Lo disciplinario era de la Corte y el juicio político era de la Cámara de Diputados y Senadores, ahora pasó al Consejo que tiene las dos funciones: la disciplinaria y la de acusación. Hay un Jurado de Enjuiciamiento que se selecciona entre abogados, magistrados y legisladores que es ajeno al Consejo.
–Es un órgano independiente.
–Es un Jurado que no está integrado por ninguno de los consejeros. El Consejo acusa y el Jurado de Enjuiciamiento resuelve. Otra de las funciones del Consejo es la administración de los recursos del Poder Judicial, salvo la Corte que tiene sus propios recursos y administración todo el resto de la administración del Poder Judicial de la Nación corre por cuenta del Consejo. Como decía, la ley nació con 20 miembros pero en el año 2006 hubo una modificación y lo bajaron a 13 miembros. Esa reforma perjudicó notoriamente al sector de la abogacía, no solamente bajaron el número de abogados sino que además los sacaron de la Comisión de Selección de Magistrados con la excusa de que el abogado después de su paso por el Consejo vuelve al ejercicio profesional. Con ese criterio, los legisladores también. Porque los legisladores abogados que integran el Consejo también un día terminan el mandato de diputado y pueden volver al ejercicio profesional. Esa excusa no es válida desde mi punto de vista. Además, uno cuando entra al Consejo tiene que bloquear la matrícula, no puede litigar. Por lo tanto no habría un interés directo del abogado con la designación del Juez. En ese caso, ninguno podría integrar la Comisión. No había ninguna excusa para sacar a los abogados, yo tengo mi teoría.
–¿Cuál es?
–Mi teoría es que no favorecía la elección de los abogados. El abogado tenía un pensamiento político-ideológico o de visión de la justicia distinto al que tenía el gobierno de turno. Esa es una teoría mía. Siempre la elección de los abogados se dio con una línea de pensamiento que no coincidió con el oficialismo de entonces.
–Es decir, con el kirchnerismo.
–Exactamente. Pero de cualquier manera, es una especulación. No debería ser de esa manera porque cuando uno asume esta responsabilidad una de las condiciones es que debe renunciar a la afiliación política que tenga. El Consejero tiene que ser elegido por su condición de abogado de la matrícula y por su ejercicio profesional y no por su identidad política. Sin perjuicio de ello, obviamente que uno lleva las ideas a todo el campo de actuación, no solamente político sino también social.
–Inclusive, en la elección de los abogados de la matrícula, la política partidaria juega activamente.
–Evidentemente que juega, pero no deja de ser una elección transversal. De hecho, en Bell Ville fueron a votar 100 abogados de todos los pensamientos políticos y saqué 90 votos. Es imposible que me hayan votado solamente los que fueran del partido en el cual yo milité. En la ciudad de Córdoba pasó exactamente lo mismo, inclusive públicamente un sector de abogados peronistas de Córdoba apoyaron mi candidatura. Acá lo que juega son los intereses del abogado de la matrícula con respecto al Consejo de la Magistratura. ¿Qué se pude hacer dentro del Consejo de la Magistratura?, es otro tema porque dos abogados contra 11 miembros que no pertenecen al campo de la matrícula. El otro punto es el equilibrio entre los estamentos. Estas son cosas de la ley que yo no puedo modificar.
–Que corresponden a los legisladores.
–Sí, todo esto que estamos hablando yo no lo puedo modificar, pero voy a bregar para que se logre.
–Crees que a la ley hay que mejorarla, agregarle nuevamente más consejeros.
–Sí, porque la Constitución cuando se refiere a este organismo en el artículo 114, dice que tiene que haber equilibrio entre los estamentos de la política, de los magistrados y de los abogados. Inclusive no nombra a los académicos, pero después dice que también estará integrado por el sector académico. Ese equilibrio, que en 1998 se respetaba, quedó trunco en la reforma del 2006. Se desequilibró, la balanza quedó para el lado del sector de la representación política. De hecho, entre los seis legisladores y el representante del Poder Ejecutivo –que es nombrado por el presidente– hay siete del sector del voto popular. Hay siete contra dos abogados, tres magistrados y un académico.
–La reforma del año 2013, durante el gobierno de Cristina Fernández, incluía la selección de los estamentos no partidarios a través del voto popular y preveía ampliar el número de integrantes.
–Esa reforma preveía una elección directa de jueces y abogados.
–¿Qué opinión te merece esa posibilidad?
–No estoy de acuerdo.
–Compartís el criterio de la Corte en ese momento.
–Sí, cada estamento tiene que elegir a su representante, no puede ser por el voto popular. Los intereses ahí se diluirían y solamente tendría importancia el partido político. De cualquier manera, veamos lo que aconsejo el Consejo Consultivo que creó el Presidente. Hablan del equilibrio, van a un extremo que sería lo óptimo. Hablan de 16 miembros de los cuales: cuatro tienen que ser legisladores, cuatro magistrados, cuatro abogados y cuatro académicos. Hablan del equilibrio perfecto. No excluyen a nadie en la conformación de las comisiones, no hacen distinciones, todos los estamentos tienen que participar en todas las comisiones. Hacen otros planteos sobre la dedicación, plantean si los legisladores tienen que ser ellos o podría ser alguien que ellos elijan. Eso es parte de una discusión que se dará con la ley.
–¿Y en términos legislativos, es viable esa reforma?
–Creo que sí. Es necesaria, viable. Hace tiempo que se viene reclamando y creo que todos han dicho que tiene que reestablecerse el equilibrio perdido en el año 2006. El abogado no puede faltar en la comisión más importante, junto con los jueces son los principales actores en un proceso de selección de magistrados, porque son las dos visiones: la de adentro del Poder Judicial y la del litigante.
–¿Los Colegios de Abogados de la Provincia de Córdoba y la Federación de Colegios de Abogados de Córdoba, fueron claves en la elección que te llevó a vos como consejero?
–Sí, en Córdoba se hizo una buena elección. Se ganó prácticamente en todos los Colegios. Creo que en el único que no se ganó fue en el de Villa María, pero en el resto de los Colegios se ganó en todos. También fueron importantes algunos distritos de la provincia de Buenos Aires.
–En septiembre de este año, cuando se iba a dar la renovación de los dos nuevos consejeros que ingresaron –vos y el representante de la ciudad de Buenos Aires–, el diario La Nación público una nota donde entre otras cuestiones dice que “Matterson es Angelici”, que la incorporación de los dos consejeros nuevos podría facilitar una mayoría para el oficialismo en el Consejo y que hay un pacto entre Angelici y sectores del kirchnerismo. Además, hace una referencia a tu vinculación con Angelici. ¿Qué relación tenés con Angelici?
–Con Angelici tengo una vinculación profesional, la tuve hasta ahora que dejé de ejercer la profesión. Él es un conocido mío de toda la vida, también nos une la pasión futbolera. Él fue Presidente de Boca y yo fui Secretario de la Peña local. La Peña fue creada a instancias de él. Lo conozco desde hace muchos años por la relación profesional que tuve. Él fue uno de los impulsores de mi candidatura. Cuando salió esa nota alguien me consulto, pero Angelici conmigo no hablo nunca de este tema. Me dijo: “Tenés amplia libertad porque vos sos el consejero. Hace lo que corresponda hacer”. Lo conozco, puede opinar, pero él participa activamente de la política en la ciudad de Buenos Aires, de hecho estaba peleando la presidencia del Comité Capital de la Unión Cívica Radical. Es un hombre que puede opinar tranquilamente, además es vicepresidente del Colegio de Abogados de Buenos Aires.
–Entonces, Matterson no es Angelici.
No, para nada. Tengo absoluta libertad. Puede opinar, pero el consejero sigo siendo yo, y eso de que pueda facilitar los votos del oficialismo, nada. A ver, ¿en qué puntualmente?, ¿alguna terna puntual que haya que votar? No. Ya los candidatos vienen perfilados desde el concurso. No se puede cambiar en el final. Además, nosotros los abogados no participamos en la Comisión de Selección. No puedo ni siquiera opinar dentro de la Comisión, solamente lo veo cuando llega al final y cuando llega al final está terminado el tema. Prácticamente, tengo que decir sí o no.
–De Angelici se dice que es o que fue un operador judicial del macrismo y que integró una mesa judicial. Ahora que estás adentro, y que llevás un tiempo en el Consejo, ¿eso realmente ocurre?
–Yo no he visto absolutamente nada. Primero, aclaremos que el contacto con él en estos últimos años fue por Boca no por la política. Yo no intervengo en lo que él hace en Buenos Aires. Tampoco me consulta a mí, ni me cuenta. En estos temas nos volvimos a encontrar con motivo de mi elección. Él lo ha negado, públicamente dijo que yo no participo de la mesa judicial.
–Antes decías que en la elección en que fuiste elegido consejero muchos abogados vinculados o con una militancia en el peronismo acompañaron tu propuesta, ¿Cómo fue durante tu trayectoria política la relación con el peronismo?
–Yo no soy antiperonista, nunca lo fui ni lo seré. Soy un hombre que piensa distinto a cómo pueden pensar ellos. Creo en la buena fe de la gente hasta que me demuestra que tengo que dejar de creer. Con el peronismo que yo tuve mucha vinculación es con el peronismo tradicional.
–¿Con el peronismo de Córdoba?
–Sí, con el peronismo de Córdoba por ejemplo. Con los cuales cuando era legislador tenía una buena relación y todos los temas se trataban, se consensuaban. La relación para mí siempre tiene que ser buena. Me vengo más cerca, cuando fui Concejal en minoría.
–Año 2011.
–Años 2011-2015, en minoría con el justicialismo gobernando. Con el justicialismo de Córdoba la relación fue muy buena y éramos firmes en las convicciones. Cuando había que oponerse nos oponíamos y cuando había que acompañar lo hacíamos. Jamás bloqueamos algo porque sí. Tengo conocidos, amigos peronistas con los cuales me puedo sentar todos los días a tomar un café y a discutir. No tengo ningún problema en eso.
–¿Qué implicó para vos renunciar a la afiliación partidaria?
–Eso viene de la mano de las incompatibilidades. Es una cosa que hay que modificar en el Consejo. En algún momento dijeron: “A los abogados hay que darles la incompatibilidades de los jueces”.
–Te parece excesivo.
–A ver, los diputados y los senadores tienen afiliación política y están representados en el Consejo. Está bien, ellos vienen por la representación política y yo vengo por los abogados pero no afecta en nada el hecho que yo renuncie a la afiliación política.
–Inclusive, como decíamos antes, en la elección de los abogados la política partidaria está presente.
–Sí, además todo el mundo sabe cuál es mi posición política, es una posición pública. Ahora se está revisando eso. Inclusive se está revisando si es necesario que se bloquee la matricula provincial. En ese caso, entiendo que correspondería porque no tiene que ver con una posición de privilegio que pueda tener yo con respecto a jueces o a futuros jueces, sino que tiene que ver con la dedicación porque el consejero tiene que dedicarse “full time” y si tiene la matrícula habilitada es probable que se dedique también a ejercer la profesión, pero la afiliación política me parece que no es un tema que sea relevante.
–Respecto a la denominada Reforma del Poder Judicial que crea nuevos tribunales federales penales, ¿qué opinión tenés?
–Me parece que se empezó al revés. Primero mandaron la reforma y después preguntaron si les parecía bien. Debió ser totalmente a la inversa. Primero consultemos a todos los sectores interesados. Así como se hizo un consejo consultivo para ver temas sensibles como la Corte Suprema, el Consejo de la Magistratura y el Ministerio Público, podría haberse hecho una mesa de trabajo o como se llame para recabar todas las opiniones de los sectores involucrados para hacer una reforma judicial como corresponde y de acuerdo a las necesidades que tiene el país.
Esta ley que salió es similar al proyecto del gobierno anterior.
–Una parte, la parte del interior. La parte de los juzgados penales del interior del país. En realidad, creo que la reforma se hizo para la ciudad de Buenos Aires. Busca diluir el poder de los 12 jueces federales de Comodoro Py creando 46 juzgados federales penales cuando el nuevo Código Procesal Penal va a la inversa. Se pasa del sistema de investigación por parte del juez federal al sistema acusatorio, similar al de la provincia de Córdoba donde es el Fiscal el que va a llevar adelante la investigación. Entonces, esta reforma lo que debe hacer es fortalecer el Ministerio Público y generar nuevos cargos de fiscales y no de jueces. El proyecto que había hecho el gobierno anterior, impulsado por el Ministro Garavano, buscaba el fortalecimiento de la justicia penal en el interior del país, pero lo que terminó pasando fue que en el tironeo del Senado para satisfacer necesidades electorales se empezaron a crear Cámaras. Una en La Rioja, otra en Catamarca, se desdibujó la real necesidad del mapa judicial en la Argentina para terminar siendo una utopía porque no va a haber presupuesto para sostener semejante cantidad de tribunales que se han creado.
–Entre otras gestiones que realizó el Colegio de Abogados de Bell Ville durante la presidencia de Juan Carlos Agüero, estuvo la creación de la Comisión Médica en la ciudad de Bell Ville y también hubo una participación activa para que no se toque la Secretaría Penal del Juzgado Federal de Bell Ville. ¿Participaste en esas gestiones?
–Participé en las dos. En la creación de la Comisión Médica di el primer paso gestionando la factibilidad, hubo un aporte determinante de parte del municipio que puso a disposición la infraestructura y del Colegio de Abogados que llevó delante la gestión. Con respecto a la reforma, hicimos una serie de trámites con los legisladores a los cuáles tenemos acceso para hablar de este tema.
–¿Legisladores por Córdoba?
–Sí, hablamos con la Senadora Laura Rodríguez Machado que es Vicepresidenta de la Comisión de Justicia. Hablamos con ella, le planteamos el tema. Fue un logro a medias para decirlo de alguna manera.
–A medias porque en principio el proyecto contemplaba para Bell Ville el Juzgado Penal que se fue a Villa María.
–Sí, con Villa María había un compromiso político muy fuerte que creíamos que no podíamos combatir. La Secretaria Penal de Bell Ville se iba con la creación del Juzgado Penal de Villa María y logramos que la Secretaría se quede en la ciudad de Bell Ville.
–Es decir, no se tocó la competencia penal del Juzgado Federal de Bell Ville.
–Exactamente, pero esto es media sanción, falta la otra media sanción de la Cámara de Diputados. El proyecto como fue a Diputados puede cambiar. No se sabe, por ahora no está en la agenda.
–Volviendo al tema del Consejo de la Magistratura, contanos brevemente ¿cómo funciona? ¿Con qué frecuencia sesiona?
–El Consejo funciona muy parecido a cómo lo hace una Cámara legislativa, tiene cuatro comisiones que se reúnen todas las semanas o cada 15 días. Las  comisiones sacan dictámenes que van al plenario. Se debaten todos los temas que llegan en Comisión, se aprueban los dictámenes que pueden ser por mayoría o minoría o unánimes en favor de un solo dictamen. Eso va al plenario. El plenario se reúne normalmente cada dos semanas y va a votación todo lo que viene de las distintas comisiones.
–Desde distintos sectores de la sociedad se cuestiona al rol de la justicia en la actualidad,  ¿cómo la calificas? ¿Qué opinión te merece?
–Las encuestas que se han hecho últimamente sobre la credibilidad de la justicia están en el orden del 15 y 20 por ciento de credibilidad. Es una justicia que está puesta en tela de juicio en la sociedad. La caja de resonancia es la ciudad de Buenos Aires, los males de la justicia o los problemas que el común de la gente ve es lo que pasa en los tribunales penales de la ciudad de Buenos Aires, los famosos jueces federales de Comodoro Py donde se tramitan las causas más sensibles. Yo rescato a todos los jueces del interior del país que llevan adelante una tarea correcta. Son jueces calificados a los que conozco mucho, que realmente prestan todo su empeño y esfuerzo en el cumplimiento de la función. La credibilidad de la justicia va a ascender cuando descienda en Buenos Aires el nivel de conflicto que existe cada vez que tenemos que atender un juicio penal en Capital Federal.
–¿Tuviste oportunidad de leer la carta de la Vicepresidenta Cristina Fernández en  la que critica al Poder Judicial? El presidente apoyo esa idea e indicó que hay que tratar de mejorarla, ¿existen falencias como dicen?
–Lo que está pasando es que debe haber fallos que no son del agrado de los gobernantes. No es sano que el gobernante tenga una crítica tan ácida con un poder del Estado. El Poder Judicial debe mantenerse independiente, puede atender las críticas que se hacen pero tiene que obrar sin presiones porque es la única garantía de la República. Sin un Poder Judicial independiente la República no existe o está en peligro.
–Finalmente, si bien fuiste senador provincial y tenés una vasta trayectoria política y profesional, venís del interior y cuando vas al Consejo te encontrás con gente que mayoritariamente tiene su trayectoria en Buenos Aires. ¿Cómo es esa convivencia? ¿Existe una especie de choque cultural?
–Soy el único del interior en este momento, y soy del interior del interior. Todos los demás, los otros 12 consejeros son de la ciudad de Buenos Aires o del Gran Buenos Aires. Nosotros estamos preparados para estar sentados en una mesa, ser de Buenos Aires no significa que seas superior ni mucho menos. Seguramente, ellos creerán eso. Yo tuve experiencia en la función pública y ocupe cargos de responsabilidad con anterioridad. Fui bien recibido y me pude incorporar perfectamente, lo que si es cierto es que en este país todo lo que se hace y se piensa es con respecto a la ciudad de Buenos Aires. Tuve oportunidad de estar con un Ministro de la Corte hace unos días por una invitación que nos hizo a los consejeros que asumimos recientemente y hablamos de eso.
–¿Es del interior también ese Ministro?
–Sí.
–¿De Córdoba?
–No, no. No es de Córdoba, es de la provincia de Santa Fe. Y él tiene esa visión también. Cree que es muy sano que llegue al Consejo alguien que es del interior del interior. Manifestó que vuelve a su ciudad todos los fines de semana para no quedar atrapado por la lógica de la ciudad de Buenos Aires. Hablamos de estos temas. Hasta las leyes se sacan pensando en la ciudad de Buenos Aires y quizás hasta algunos fallos también, sin tener en cuenta el resto del país. La ciudad de Buenos Aires es un imán muy fuerte y hay que tener cuidado de no ser atrapado por esa lógica.
–Imagino que estás hablando de Ricardo Lorenzetti.
–Sí.
–Bien. Entonces te consulto, ¿Lorenzetti quiere volver a presidir la Corte Suprema?
–No lo sé, es un hombre inteligente que ha transitado varios Presidentes. Es probable que alguien que estuvo en ese cargo pretenda volver, sería absolutamente legítimo.

Por Matías Ramazotti e Ignacio Filippi

 

 
               
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