Bell Ville, Jueves 4 de Julio
de 2019
 

Por la intendencia municipal
Vieyra en carrera por el justicialismo

El Partido Justicialista local competirá en las elecciones municipales del 25 de agosto con Iván Vieyra como candidato a intendente, en el marco del frente Hacemos por Bell Ville.
La lista de concejales titulares la integran Gonzalo Pedano, Flavia Salvucci, Rafael Álvarez y Valentína Sontag. Fernando Biasoli, en tanto, encabezará la lista de candidatos a tribunos de cuentas.
La composición final de las listas se conocerá en los próximos días.
La información fue aportada por el Cr. Álvarez en conferencia de prensa celebrada en la noche del lunes, en la sede del PJ en calle Córdoba.
Dijo Rafael Álvarez dijo que las candidaturas habían sido consensuadas mediante el mecanismo de encuesta, dado que todos los precandidatos (11 en total), acordaron unánimemente no realizar comicios internos, teniendo en cuenta la intensidad de este año electoral.
Sostuvo además que se trata de un frente que está integrado por fuerzas políticas afines al Partido Justicialista.
OPTIMISMO
El actual concejal por el kirchnerismo (el FPV lo depositó en la banca de edil) y flamante candidato a la Intendencia, hizo gala de un moderado optimismo al hablar con los medios.
Tras destacar el grado de unidad alcanzado, Vieyra sostuvo la necesidad de un triunfo del justicialismo en la ciudad "para abordar las diversas problemáticas que hemos venido detectando en las distintas actividades que cumplimos (él y los demás precandidatos) en todos los sectores de Bell Ville".
Afirmó que la cantidad de postulantes por el espacio "no era una señal de división, sino de una gran voluntad de gobernar la ciudad. Haber llegado hasta aquí representa el final de una etapa y el comienzo de otra, en la que deberemos trabajar con ahínco para obtener la gestión del Municipio de esta ciudad que tanto queremos".
Ya finalizando, el ungido electoralmente de Hacemos por Bell Ville consideró que un gobierno justicialista "permitirá optimizar la gestión de obras y beneficios ante el gobierno provincial, que es de nuestro signo político, y ante el nacional en caso de producirse un cambio en las elecciones de octubre".
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El acuerdo Mercosur-Unión Europea
¿Es la salida para crecer como país?

La periodista bellvillense Laura González, especialista en temas sobre economía, en sus habituales columnas en La Voz del interior, dio razones valederas sobre las razones por las cuales el país no crece y las ventajas de las exportaciones.
Con el título "Los granos y la carne que Alberto defenestra", sostuvo en el matutino: "No quiero vivir en un país cuya única posibilidad de progreso sea seguir vendiendo granos y carne vacuna. Yo quiero industrias florecientes, quiero empleados florecientes, quiero darle trabajo a todos los argentinos y eso no se logra primarizando nuestra economía. Si sólo es-tamos llamados a hacer granos y carne, ¿qué sentido tiene hacer autos?" Esa fue la pregunta de Alberto Fernández, precandidato presidencial por el Frente de Todos, quien comparte fórmula con Cristina Fernández. Se refería al acuerdo que el Mercosur y la Unión Europea alcanzaron el viernes pasado, luego de 20 años de negociaciones.
Más allá de la jarana de campaña, Fernández reflota lo que fue uno de los fundamentos del kirchnerismo, acuñado en la frase "vivir con lo nuestro". Eso derivó en una economía cerrada, con control del ingreso y la salida de dólares y prohibición directa de importar. Así, sin competencia, la industria local podía asegurarse las ventas.
Este año, el producto interno bruto por habitante terminará igual que en 1999. Es decir que en 20 años no hemos sabido generar mayor riqueza para nuestros ciudadanos. En cambio, las economías emergentes crecieron al 3,7% anual; las avanzadas, al 1,5% y las asiáticas, al seis por ciento. Nosotros acentuamos la pobreza estructural, nos volvimos más informales, detonamos nuestro mercado laboral y engordamos un Estado al punto de que hoy gasta el equivalente al 42% del PIB. Es enorme.
Además, el empleo público es cero productivo: distribuye la riqueza que generan otros, luego de llevarse la parte del león. Más todavía si es corrupto.
¿Qué nos pasó? ¿Por qué no hemos podido avanzar? Hasta 1930, las exportaciones eran el motor del crecimiento argentino. Ese intercambio comercial se alteró entre las guerras mundiales, y cuando hubo que volver al mundo, la Argentina decidió que no.
Ahí comenzó el primer capítulo de vivir con lo nuestro, atrasando la economía, postergando la llegada de la innovación, la tecnología y la competencia. Inventamos de todo para frenar el intercambio comercial: retenciones, cepo, declaraciones juradas, barreras paraarancelarias, gremios que cooptaron puertos y aduanas, y atraso recurrente del dólar, que desincentivó el vender afuera.
Las exportaciones se concentraron en los productos primarios, siempre sensibles al clima. Las exportaciones industriales requieren, como contrapartida, importar insumos y partes. No hay manera de hacer todo. Como faltan estructuralmente dólares para pagar esos insumos, el déficit de cuenta corriente se resuelve con crédito. Y cuando ese rojo supera el 5% del PIB, el país está en problemas: se corta el crédito y entonces devalúa. Una vez por década hicimos eso.
Insistir en vivir con lo nuestro tiene consecuencias profundamente nocivas para un país al que estructuralmente le faltan dólares. No le alcanzan para abastecer la demanda de sus ciudadanos, que en cuanto tienen algún peso sobrante lo pasan a dólares.
En lo que va de la gestión Macri, los particulares y empresas se llevaron de los bancos 70.885 millones de dólares. Es tanto por doña Rosa que ahorra los mil pesos que tiene, como por los fondos que alguna vez trajeron los dólares y en algún momento huyeron. En la primera gestión de Cristina, el número fue similar: 70.135 millones. En la segunda, con cepo, fueron 15.172 millones.
Los dólares se generan exportando, le guste o no a Fernández. Pero en 70 años no logramos que las ventas al exterior sean sostenibles y genuinamente competitivas. Las ahogamos con impuestos y las defenestramos al reducirlas a "granos y carne". Ello pese a que la tonelada de la carne de más calidad que encuadra en la cuota Hilton, por caso, vale 10.000 y 12.000 dólares, y una camioneta Hilux se vende a razón de 11 mil dólares la tonelada.
Claro que hay que agregar valor, porque ahí se genera trabajo. Pero hay que decidir con inteligencia dónde: cobrarle retenciones a la soja para subsidiar las ensambladoras de Tierra del Fuego no resuelve la primarización de la que habla Fernández. Empecemos por los granos y la carne en serio; lo demás vendrá también.
La Argentina tiene un mercado muy chico, de apenas 45 millones de habitantes. Ese tamaño no garantiza que haya trabajo para todos. Hay que ampliar las fronteras. Exportar obliga a hacer las cosas mejor, baja los precios, mejora la calidad. El consumidor se beneficia, pese a que insistan con otro relato. Y el trabajador, a la corta o a la larga, también.

 

 
               
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