Jueves 3 de Octubre de 2019
 

La dimensión municipal y sus recursos humanos

Cada municipalidad debe tener la dimensión que requieran los servicios a prestar y las funciones y actividades a realizar. De manera natural, siempre habrá una relación entre la extensión, complejidad y cantidad de habitantes de la ciudad con el tamaño de su municipalidad.
Otra frontera para las dimensiones municipales la constituye el presupuesto local, ya que ninguna municipalidad podrá soportar durante mucho tiempo un volumen de personal financieramente excesivo respecto de su capacidad presupuestaria. Son conocidos los resultados en nuestro país en cuanto a la prodigalidad de ese tipo de administraciones irresponsables, cómo han terminado y quién ha debido pagar los arreglos del derrumbe.
Además, no debemos olvidar lo que dispone nuestra Constitución Nacional en su art. 16: "La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas".
Por todo ello, es conveniente, en el marco de un plan estratégico local y de la coherencia organizacional, que las municipalidades prevean disposiciones que limiten la dimensión de la planta de personal y procuren la eficiencia en la administración de los recursos humanos y la eficacia de las tareas que éstos deben desempeñar. En este sentido, resulta plausible el dictado de una ordenanza que prevea la responsabilidad fiscal y administrativa que establezca lo siguiente, respecto de los recursos humanos municipales:
-Incorporación por concurso. Cada cargo a ocupar (puestos nuevos, reemplazos, ascensos, etc.) debe ser cubierto mediante un concurso (estudios, formación, méritos, antecedentes) que avale la idoneidad y permita la participación democrática e igualitaria de todos los aspirantes, garantizando la imparcialidad y transparencia en la selección del postulante.
-Límite cuantitativo. La nómina del personal municipal no podrá exceder el 1% de la población local de acuerdo al último censo realizado.
-Límite presupuestario. El costo de la nómina del personal municipal no podrá exceder el 50% de los ingresos municipales totales, ni el 70% de los ingresos municipales de propia jurisdicción.
Adoptando estas medidas de buenas prácticas administrativas, de alta calidad democrática e integridad, la municipalidad incorpora políticas de buen gobierno que la inmunizan de las estrategias de "caballos de Troya" de las que se valen los dirigentes mediocres, demagogos y sin formación en administración pública. De este modo, la municipalidad se cuida en salud, protegiéndose a sí misma del favoritismo, el nepotismo y la corrupción de los malos gobernantes.
Asimismo, mediante disposiciones de este tipo, cualquier intendente, de cualquier fuerza política a la que pertenezca, queda liberado del compromiso de tener que atender a las presiones de su propio partido en cuanto a pedidos de nombramientos y podrá contar con la mayor de las lealtades para el ejercicio de su cargo: la idoneidad y capacidad de los recursos humanos que dirige.
Cr. Carlos Augusto Centeno

 

   
       
 
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