Bell Ville, Jueves 1 de Noviembre de 2018
 

El efecto multiplicador del gasto municipal

La adecuada utilización de los recursos constituye un aspecto fundamental en nuestros municipios. Los programas que despliegan los gobernantes locales son sustanciales para la comunidad.
Los gastos que realiza una ciudad deben estar ligados directamente con sus objetivos y sus estrategias en el marco del plan local de desarrollo sustentable, y deben estar dirigidos al progreso y bienestar de sus ciudadanos.
Una municipalidad puede utilizar sus excedentes de fondos en gastos que tienen un efecto multiplicador en la economía y desarrollo local, o puede dilapidarlos en erogaciones efímeras.
Como los siervos a quienes se les encomendara la hacienda en la parábola de los talentos, un gobierno puede desplegar una gestión que impulsa a la ciudad al mejoramiento continuo y generar un gran crecimiento y desarrollo socio-económico a través de la implementación de programas que estimulan el progreso conjunto y equilibrado; o puede llevar adelante políticas de corte populista, que mantendrán estancada la ciudad, con el objeto de promocionar su figura buscando la reelección o algún otro escaño dentro del Estado.
Imaginemos que las ciudades vecinas A y B son similares en población y estructura económica. Al confeccionar sus presupuestos, ambas cuentan con 10.000 pesos de libre disponibilidad para ejecutar durante el ejercicio.
La ciudad A decide emplearlos en un programa de estímulos educativos (5.000) y en un programa de capacitación laboral (5.000). En tanto que la ciudad B, con esos fondos, decide realizar una gran fiesta de tres días contratando a consagrados artistas nacionales que le cobran elevados cachets, con altos costos de organización y con entrada libre y gratuita.
Las sucesivas gestiones gubernamentales de la ciudad A sostienen ambos programas a través de los años, al igual que la ciudad B, que repite la fiesta año tras año.
Con el transcurso del tiempo, la ciudad A observa un importante crecimiento. Los egresados de sus establecimientos secundarios tienen un elevado nivel educativo que les permite ser excelentes profesionales y emprendedores exitosos. Casi la totalidad de los jóvenes se ha insertado en el mercado del trabajo gracias a la formación recibida.
Muchos emprendimientos locales han podido desarrollarse como consecuencia del buen nivel de formación de sus trabajadores, e incluso varias empresas de otras ciudades han decidido radicarse en la ciudad A o establecer sucursales en ella por estas razones.
Tanto las organizaciones privadas como públicas municipales desarrollan y aplican nuevas tecnologías y conocimientos, y sus directivos respetan los más altos estándares de buenas prácticas administrativas, productivas y comerciales.
Como resultado de este proceso, el producto bruto de la ciudad se ha multiplicado y sus bienes y servicios se venden ampliamente en otras localidades, el nivel de desempleo es irrelevante, al igual que los delitos. La sociedad ha crecido en su conjunto.
A su vez, la administración municipal ha visto incrementar sus recursos debido al importante incremento de la economía local, lo cual le ha permitido mejorar la infraestructura y los servicios públicos de la ciudad, sostener los programas que son su clave del éxito y está mejor preparada para enfrentar una crisis económica regional o nacional.
Mientras que, por otro lado, en ese mismo período la ciudad B se ha estancado. Observa altos niveles de desempleo e inseguridad. Los jóvenes que pueden hacerlo emigran a otras ciudades en busca de oportunidades. Muchas industrias no pueden adaptarse a las nuevas exigencias del mercado y deben cerrar sus puertas.
La infraestructura y los servicios públicos son insuficientes. Los dirigentes locales no logran salir de la espiral discursiva y del resentimiento contra sus adversarios políticos. Aquí, la sociedad en su conjunto se ha deteriorado.
Se observa un elevado nivel de incumplimiento tributario. La municipalidad debe recurrir frecuentemente al endeudamiento y al auxilio del gobierno provincial o nacional. Esta ciudad ha quedado altamente expuesta a los vaivenes de la economía regional y nacional.
Los nostálgicos habitantes de la ciudad B se preguntan "¿cómo puede ser que la ciudad A nos haya superado tanto, si hace unos años era igual o más chica que nosotros?". Debieran repasar las políticas que llevaron adelante sus gobernantes locales.
Lo que seamos mañana depende de lo que hagamos hoy. ¿Qué tipo de ciudades queremos? ¿A o B?
Por Carlos Augusto Centeno - Del libro "Herramientas para la Gestión Municipal"

   
       
 
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